Claudio Marchisio es uno de esos casos que no abundan, lamentablemente. Un hombre ejemplar, dentro y fuera del campo, que supo ser un gran jugador y que probablemente sea uno de los juventinos más respetados.
Toda una vida dedicada a un club que lo arropó como a un hijo y a una hinchada que lo mimó y lo va a recordar por siempre.
Ojalá un hombre de tanta valía pueda trabajar en el club y pueda transmitirle a los más jóvenes todos los valores que lo han hecho un juventino único e irrepetible.